No soy de la generación de cristal


La Doctora Ilda Molina, afirmaría que esta frente a un Síndrome de Estocolmo.

Por ROBERTO JESUS GUERRA PEREZ.

He estado meditando en estos días, con mucho silencio, sobre la libertad de expresión, la libertad de opinión, los derechos de libertades de hombres, mujeres, niños y los animales; o sea lo que la gente quiere oír o no oír, y simplemente he llegado a la conclusión que a veces es mejor guardar silencio; no hablar, no preguntar, no dar consejos, no insistir, no hacer pensar, no provocar, no comentar, no opinar, no criticar, para no afectar los sentimientos y emociones de nadie, y que suceda lo que tenga que suceder. En definitiva, el silencio no es algo que se estudia, sino algo que se practica.

Hoy, simples palabras afectan grandemente a nuestras parejas, a nuestras familias, a los hijos, a amistades, y hasta los animales. Y lo digo porque lo vivo día a día en carne propia. Estamos ante la nueva generación de cristal* y de la cual no formo parte.

Desde los 5 años sufrí tanto que me asusta la soledad, los maltratos, los golpes, la falta de alimentos, las injusticias. Pase hambre, falta de dinero, de vivienda, de ropa. Fui maltratado, humillado, golpeado, traicionado. En mi adolescencia sufrí de trabajo forzado, rechazo y discriminación publica, por ser negro, oriental, disidente y pobre. En mi adultes continúo padeciendo de estas cosas y no dejo que me afecten. Sigo aquí tan completo y duro como el acero.

No somos lo que todos ven en nosotros, sino lo que pocos conocen, aparentamos o hemos convivido. Y reconozco públicamente que no soy el ser humano perfecto o casi perfecto que muchos ven en mí. Soy la mitad de un hombre al cual el comunismo cubano enfermo, golpeo, torturo, encarcelo, separo y exilio.

Lo malo de mí, es que en ocasiones soy un hombre vulgar, impulsivo, cambio de humor, tiendo a ser hipócrita, déspota, abusador, hablador, humillador, agitador, calentador, bulloso, creador y provocador de conflictos, politiquero, falto de higiene, desaliñado, genioso, difícil de predecir, autoritario, problemático, incendiario, gusano, imperialista, capitalista, problemático, anticomunista, en general, un maestro del interfaz, entre otros calificativos a los que les doy derecho de que me tilden mis amigos, enemigos, familia y el Espíritu Santo.

Estoy completamente seguro, que la Doctora Ilda Molina, afirmaría que esta frente a un Síndrome de Estocolmo.

Lo bueno de mi es que amo a Dios, sobre todas las cosas, luego a mi madre, trato de mantener a mi familia unida, aunque ocasiono creo tantos problemas que me hacen mantenerme alejados de ellos.

Soy demasiado planificador, maduro, apasionado, romántico incalculable, apasionado a mi familia y a mis proyectos, reflexivo, pensador, bondadoso, humanitario, generoso, solidario, responsable, esmerado, tolerante en ocasiones, soy fiel y leal a mis principios, la mayoría de las veces uso la lógica para discutir un problema, una discusión o una tarea.

Insisto en que no es malo equivocarse, lo malo es no reconocer cuando se tiene la razón y reflexionar, pedir disculpa o perdón.  Así que, si eres parte de la generación de cristal*, y te molestan mis palabras, mis creencias, mis opiniones, mis críticas, mis ideas, limítate hablar conmigo, limítate, porque durante 16 años practique la libertad de expresión, la libertad de opinión, los derechos y libertades de los hombres, mujeres, niños y los animales y tengo unos sentimientos que son difíciles de escudriñar en una persona con mi temperamento. No provoques los demonios que llevo dentro. Mejor dedícate a buscar las cosas buenas que me acompañan en la actualidad: el amor a Dios, a la familia, la unidad, la paz y la comprensión.

ROBERTO JESUS GUERRA PEREZ/ 11/28/2021/ Atlanta, Estados Unidos.

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