Sandra Guerra: Una emprendedora cubana que desafía el idioma en Atlanta
Sandra Guerra Pérez, emprendió en varios negocios; primeramente, como comerciante de condimentos, granos y seriales en el oriente de Cuba.
Por Roberto J. Guerra
Atlanta.- Llego hace 8 años a Atlanta, Estados Unidos, desde Cuba, como
refugiada política. Sandra Guerra, fue ubicada junto a su esposo y su hijo
pequeño en un apartamento de Clarkston, ciudad del condado de DeKalb en
Georgia, que agrupa a gran parte de refugiados de diferentes partes del mundo.
Su espíritu de emprendedora la motivo a seguir adelante. Ahora tiene su propia
casa y la familia ha crecido grandemente.
Cuando le hablas de Cuba, con tristeza recuerda los momentos difíciles por
los que atravesó. El régimen cubano la censuro desde el 2005-2013 por realizar
actividades culturales a los niños de la Comunidad de Ojos de Agua en la
provincia Mayabeque, y por protestar por las malas condiciones de vida que el
régimen somete a los campesinos de la Isla.
Su libertad de movimiento y religión también fueron coartadas, incluso se
le impidió llevar a su hijo pequeño a los hospitales para recibir atención
médica a sus dolencias.
Desde el 2005 al 2013 fue detenida más de 50 veces; encarcelada, pisoteada,
golpeada, torturada, escupida, para hacerle perder su dignidad humana.
“Mis oraciones ante Dios fueron más fuertes que la represión del régimen. Y
mi espirito de mujer luchadora, emprendedora de nacimiento no permitió que me
quedara estancada en un país donde hasta comer lo que le gusta a uno es
prohibido”, afirma Guerra Pérez, desde su casa en la ciudad de Woodstock,
Georgia, Estados Unidos.
Nació con un don
Desde su juventud, Sandra Guerra Pérez, emprendió en varios negocios;
primeramente, como comerciante de condimentos, granos y seriales en el oriente
de Cuba, posteriormente como repostera y luego como costurera en la provincia
Mayabeque en el Occidente del país. Este último emprendimiento es el que más le
apasiona. Sueña con tener un taller de costura en Atlanta, la ciudad que la
recibió en el 2014 a través de la Agencia New American Parthways.
“Christopher Collier, José Josino Martinez, Dreide Mercedez Watson,
Brittany Burgers Sara y muchos más de la agencia RISA (hoy New American
Parthways), fueron mis ojos y mis pies al llegar a esta ciudad. Gracias a cada
uno de ellos por la gran ayuda que me brindaron”, agrega.
Señala que “siempre que oro ante Dios, ellos (los New American Parthways)
están en mis corazones. Fueron ángeles que Dios me puso en mi camino. Llegamos
solos a este país mi hijo, mi esposo y yo sin conocer nada ni a nadie.
Llorábamos mucho por la soledad, y estas personas nos sacaron adelante”.
Actualmente, Guerra Pérez trabaja de manera independiente
como costura profesional desde un cuarto de su casa, donde tiene muchas
máquinas de coser, maniquíes y demasiada costura por hacer. También prepara
pasteles para cumpleaños, flanes y otros ricos dulces - todo con un toque
cubano- desde la cocina de su cocina. Y
qué decir de la tradicional comida cubana: Arroz congrí, yuca con mojo y pernil
de cerdo asado, toda una delicia al estilo cubano que prepara en ocasiones.
Ayer mientras hablaba con ella recibió un par de llamadas de clientes que
querían una consulta para unas costuras, también otro le hacia un pedido de
comida.
Para Guerra Pérez el aprender inglés ha sido uno de sus mayores retos, es
uno de los miles de mujeres que se ha tenido que enfrentar a la vida de este
país donde la mayoría de las personas hablan inglés, pero eso no ha sido
impedimento para emprender.
Dedicada a Cristo
Aunque lo que pasó en Cuba, para Guerra Pérez ya es recuerdo, cada día se
enfrenta a los problemas de sus familiares que aún viven en la isla.
Hace unos meses saco un boleto para viajar a la Isla y ver a su madre
enferma, pero fue regresada desde el Aeropuerto Internacional José Martí de La
Habana. Las autoridades le informaron que estaba restringida su entrada por
considerarla una persona no grata.
Afirma: “Solo Dios sabe porque me han pasado estas cosas. He dedicado mis
últimos 26 años de vida a adorar a Jesucristo y en sus manos esta mi destino”.
Sandra estudio la Biblia cada mañana “y exhorto a los demás que lo hagan.
Cristo cambia nuestras vidas grandemente y yo soy un ejemplo viviente”, afirma
con gran orgullo.
Hoy ella dirige parte del culto en Monte de Sion, Iglesia Cristiana,
dirigida por los pastores Eloísa y Salvador González, ubicada en 91 Herndon Ln,
Canton, GA 30114.
Si quieres conocer más sobre la historia de Sandra Guerra y ayudarla a que
su negocio crezca, puedes contactarla a su número de teléfono 678-330-7910. Llámala
o escríbele a través de Messenger o WhatsApp.






Comentarios
Publicar un comentario