Mi camino de fe y perseverancia culmina en el bautismo en Sion Georgia
Hablando con el pastor Salvador durante la ceremonia de bautismo hoy en la iglesia Sion Georgia. Foto: Sandra Guerra.
Por Roberto J. Guerra
ATLANTA.- Hoy (2 de abril de 2023) decidí bautizarme en la iglesia Sion Georgia (de Cantón) después de tres años de estudiar la Biblia. Mi camino hacia la fe no ha sido fácil ni rápido, pero me ha llevado a una nueva vida llena de esperanza y significado.
Desde que tengo memoria, siempre fui una persona escéptica en cuanto a las creencias. Creo en Dios desde joven, pero había algo en mí que me empujaba a cuestionar y a no aceptar lo que se me presentaba como verdad. Este espíritu crítico me llevó a vivir muchos años sin tener una base espiritual sólida en mi vida. Había participado en algunos cultos durante mi juventud, pero no me tomaba la devoción en serio.
Durante mi encierro -por cuestiones políticas- en el 2005-2007 me encomendé a Dios tras largas huelgas de hambre y sed, pero no practicaba ninguna religión.
Mi hermana Sandra Guerra, lleva 26 años orando por mi vida y hablándome de la palabra de Dios. De ella recibí hace tres años o más un ejemplar de la Biblia. Me sorprendió que, a pesar de mis dudas y mi rechazo previo a la religión, me encontré con ganas de leerla a menudo. Así comenzó mi viaje de tres años de estudio constante de las Sagradas Escrituras. Durante ese tiempo, a pesar de leer la palabra y conocer su valor he cometido pecados ante los ojos de nuestro Señor, de los cuales estoy arrepentido.
En este tiempo, he descubierto que la Biblia no es simplemente un libro religioso, sino un tesoro de sabiduría y enseñanzas que transforma vidas. A través de sus páginas, encontré la historia de la humanidad y de Dios, que se relaciona con nosotros a través de la historia y nuestras vidas personales.
Mientras leía y estudiaba, comencé a asistir a cultos en casa de amigos, primeramente, en la casa de Joel y Carmen Rojas, luego donde Daysi y Ewin de Orozco, en la ciudad de Tucker, GA, posteriormente a la iglesia Monte Sinaí, y desde hace dos años a la iglesia Sion Georgia. Al principio, mi asistencia fue irregular, pero con el tiempo me di cuenta de que cada vez que asistía, me sentía más cerca de Dios y más en paz conmigo mismo. La comunidad de esa iglesia me acogió con amor y apoyo, permitiéndome hacer preguntas y expresar mis dudas sin temor a ser juzgado.
Durante este tiempo, me he encontrado cada vez más inmerso en la vida del cristiano y la iglesia. Participo en grupos de estudio bíblico, me he unido al ministerio de servicio y me hice amigo de personas que comparten mi búsqueda de un encuentro genuino con Dios. A través de sus testimonios y su compañía, me he dado cuenta de que no estoy solo en mi viaje espiritual.
La pastora Eloisa y Salvador (cubana y mexicano) me han ensenado durante este tiempo valores del cristiano que se están perdiendo en la actualidad y que ellos quieren rescatar.
Y finalmente, hoy llegó el día en que supe que estaba listo para dar el paso más importante en mi vida de fe: el bautismo. Hoy decidí bautizarme en la iglesia Sion Georgia, rodeado de mi comunidad de creyentes y algunos miembros de mi familia. Fue un momento de gran alegría y emoción, en el que me sumergí en las aguas bautismales y emergí como una nueva persona, renacida en Cristo.
Se que muchos de mis conocidos hablaran de mí, por mi pasado, pero como dijo Pablo: No busco la aprobación de la gente, busco servir al mundo y agradar a Dios.
Pablo nos recuerdan que nuestra principal preocupación debe ser servir a Cristo y no agradar a los demás. Esto no significa que debamos ignorar las necesidades y preocupaciones de aquellos que nos rodean, pero sí implica que nuestras acciones y decisiones deben estar motivadas por el amor de Dios y el deseo de cumplir su voluntad, en lugar de ser impulsadas por el deseo de ganar la aprobación o el reconocimiento de los demás.Este bautismo de hoy no fue solo un acto simbólico. Representa un compromiso de por vida de seguir a Jesucristo y de vivir de acuerdo con sus enseñanzas. También significa que ahora soy parte de una comunidad global de creyentes, unidos por el amor de Dios y la esperanza de un futuro mejor.
Mi vida ha cambiado radicalmente desde que decidí estudiar la Biblia y explorar la fe cristiana. No soy perfecto, pero busco estar cerca. He encontrado un propósito y un significado que antes no tenía, y me he dado cuenta de que hay una fuerza mayor que me guía y me sostiene en los momentos más difíciles.
Hoy, al bautizarme en la iglesia Sion Georgia, doy gracias a Dios por
haberme guiado hacia este camino. Atentamente Roberto J. Guerra/ 04/02/2023




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